Propósitos para 2016
Publicado el 4 febrero, 2016
Existen diferentes estudios que han demostrado el efecto positivo de lo que podríamos denominar cultivar la gratitud. ¿Puede ayudarnos esta práctica a sentirnos más satisfechos con nuestra vida y a ser más felices? A continuación veremos en qué consiste exactamente esta actividad y cómo hacerla de manera eficaz. Sigue leyendo…
Está claro que las personas más felices, aquellas que experimentan emociones positivas con mayor frecuencia, tienden a generar también en otros sentimientos positivos o de agrado, como si desprendieran parte de esa felicidad contagiándola a otros mediante pequeños o grandes gestos de amabilidad. Uno de estos gestos es la expresión de gratitud por aquellas cosas buenas que reciben o que están presentes en sus propias vidas. ¿Es esta disposición a la felicidad la que hace que se comporten de manera diferente o por el contrario, es su conducta la que influye en cómo se sienten? Dicho de otro modo: ¿actúan así porque son más felices o son más felices porque actúan así?
¿La felicidad nos hace actuar de manera diferente o actuar de esta manera es lo que nos hace más felices?
Para dar respuesta a esta pregunta diversos investigadores han planteado multitud de estudios donde se trata de determinar si existe algún efecto en el estado de ánimo de un grupo de personas tras realizar determinadas tareas durante un periodo de varias semanas. Una de esas tareas: escribir cinco cosas por las que estuvieran agradecidos y hacerlo una vez por semana durante 10 semanas seguidas. Cabe señalar que como parte del mismo experimento, otras personas tenían que escribir cinco problemas cotidianos y un tercer grupo simplemente tenía que escribir cinco cosas importantes que hubieran ocurrido en esa semana durante las mismas 10 semanas consecutivas.
Las personas que escribían las cosas por las que sentían gratitud, se sintieron más optimistas y satisfechas con sus propias vidas
Los resultados fueron claros: las personas del primer grupo, se sintieron significativamente más optimistas y satisfechas con sus propias vidas, y no sólo eso, algunos indicadores de su salud física también mejoraron al aumentar la calidad de las horas de sueño y disminuir la presencia de síntomas como dolores de cabeza, afecciones de garganta y otras dolencias.
Los mismos resultados se han repetido en estudios similares realizados con adultos, grupos de estudiantes, pacientes crónicos, etc. En todos ellos se pone de manifiesto que el simple hecho de dar las gracias por lo que se tiene, parece producir un efecto positivo en el estado de ánimo al generar un aumento de emociones positivas.
Sin embargo, no todo vale. Según los estudios de Sonja Lyubomirsky, profesora de Psicología de la Universidad de California, licenciada y doctorada en las Universidades de Harvard y Stanford, respectivamente, no es suficiente con plantearse una especie de «obligación diaria de gratitud», de hecho, hacerlo por obligación y de forma mecanizada parece tener los mismos efectos que no hacerlo, es decir: ninguno. Nada que ver con los resultados obtenidos por quienes realizan esta acción destinando unos minutos de reflexión de manera periódica, de media una vez por semana.
No vale con hacerlo por obligación y de forma mecanizada. Es preferible hacerlo semanalmente dedicando unos minutos a la reflexión
¿Cómo podemos practicar nosotros mismos la gratitud y a la vez aumentar las emociones positivas en nuestra vida cotidiana? Una de las prácticas propuestas por esta autora es la de llevar a cabo un diario de gratitud. Para ello, debemos elegir un momento en el que dispongamos de unos minutos para reflexionar sobre entre 3 y 5 cosas pequeñas o grandes, por las que nos sentimos agradecidos o agradecidas en ese momento. Se trata de escribir esas razones por las que sentimos gratitud y de hacerlo periódicamente aproximadamente una vez por semana, encontrando nosotros mismos la frecuencia que mejor se ajuste a nuestras preferencias. Y es aquí donde parece estar la clave del ejercicio, en que cada uno lo adapte y encuentre la frecuencia adecuada para su «momento de gratitud»: desde un par de veces al mes a varias veces por semana, teniendo en cuenta que, de media, lo que le funciona a la mayoría de los sujetos de estos estudios es una frecuencia semanal.
Si quieres más información sobre este tema, te recomendamos el libro: La ciencia de la Felicidad, un método probado para conseguir el bienestar, Sonja Lyubomirsky (2008).
¿Quieres empezar tu diario? Déjalo a la vista en la mesilla de noche, la mesa del café, el sillón de la siesta,… y encuentra la frecuencia que mejor se adapte a tus necesidades. Si lo deseas, puedes detallarnos tu experiencia y la comentaremos en nuestro blog.









